@luisautalan

Si bien la CGT puede no dominar el latín, el tópico "quo vadis" (dónde vas) resume su escenario tras las PASO. Con el plazo fijo para una movilización dentro de una semana, en tironeos históricos y otros nuevos, la conducción del triunvirato no está para celebrar su primer año de conducción.

En concreto, de la tropa interna, transportistas, la Corriente Federal (CFT) y algunos libres pensadores asumen que no hay otro camino que la protesta contra el ajuste.

Los más serenos consideran que el callejón de la marcha los lleva a definir el segundo paro general al gobierno de Cambiemos y eso no es lo que se trasluce después de las urnas del domingo en cuanto a lo que, supuestamente, quiere "la gente", abriendo un debate interminable sobre la interpretación de la opinión pública.

De aquellos tiempos no tan lejanos donde las medidas de fuerza se aprobaban sobre tablas contra la afrenta del impuesto al sueldo, la central pasó a tratar de dominar un timón entre olas internacionales que se ciernen sobre la cada vez más cercana reforma laboral, la modificación de convenios y la ley de Contrato de Trabajo (LCT).

Sigilosos, sobrevivientes a tormentas similares, Gordos e Independientes consideran que el manual de Juan Perón está vigente, respecto de "desensillar hasta que aclare".

La duda que disimulan es cuándo aclarará, de la mano de la economía actual, y sobre todo cuando el presidente Mauricio Macri habló de un proceso de cambio a dos décadas, lo cual no fue casual.

Además de la CGT, en un proceso de reunificación sin final o principio, ante jefes sindicales que admiten sin grabadores a la vista que "amontonar o rejuntar no es unir", cada organización asume la crisis respecto del talle incómodo de su calzado.

Léase los sindicatos industriales saben que no los esperan mejoras o incentivos superadores, algunos que están fuera de la CGT, Smata por ejemplo, ya comenzaron a asumir la modificación de convenios, ni que hablar de los cegetistas petroleros o los trabajadores rurales.