NOTAS RELACIONADAS

  • Siguen las tareas para recomponer Tilcara tras el alud

  • Aumentan derrumbes y evacuados tras el alud en Tilcara

Nada la detiene, el afán solidario de Emilce Sparano es más fuerte para superar su falta de visión, que no le impidió tejer más de treinta bufandas para los niños afectados por el alud en la localidad jujeña de Tilcara.

La abuela platense de 80 años decidió no quedarse afuera de la iniciativa solidaria organizada por su propio hijo junto a un grupo de vecinos, empleando sus amplios conocimientos en tejido, así como también su afán protector por los pequeños, potenciado por sus más de cuatro décadas como docente rural.

En la casa de Emilce, su hijo Pablo Pérez armó un depósito para las donaciones que recibe por diferentes causas solidarias que él y el resto de los integrantes de Iniciativa Ciudadana ponen en marcha. Justamente tras el alud que arrasó con la ciudad jujeña de Tilcara, Pérez y sus pares decidieron abocarse a brindar ayuda a los habitantes de uno de los puntos de la Quebrada de Humahuaca.

Al mismo tiempo, Emilce, al tomar cuenta de la situación, le aseguró a su hijo: “Voy a empezar a tejer para esos chicos”.

Sin embargo, Pablo no les otorgó mucha relevancia a las palabras de su madre hasta que “empecé a ver cómo día a día tejía cada vez más, ayudada por mis hijas, de 12 y 7 años, que le iban indicando los colores”.

Así Pablo reveló la falta de visión de Emilce, producto de una maculopatía que comenzó a padecer en 2005. El cariño y la vocación de brindarse por los niños los adquirió Sparano en sus 48 años como docente rural. La mujer se desempeñó en el centro agrícola El Pato, en el partido de Berazategui, y en un establecimiento educativo de Florencio Varela.

“Yo he visto muchísimos niños con frío y esto no es más que un aporte que me alegra realizar pese a mis dificultades visuales”, recordó Emilce.

Pero su máximo sueño fue el de enseñar en una escuela de montaña, el cual quedó trunco por la negativa de sus padres. Por eso, cuando escuchó de centenares de chicos en un lugar rodeado de cerros y plagado de necesidades como Tilcara, Emilce decidió tejer 32 bufandas. Luego de finalizar semejante obra, la abuela de Martina, Alina y Lucía argumentó que “todos podemos hacer algo por el otro. Siempre tejí y pensé que era una buena idea poder colaborar con los niños del norte argentino”.