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Por Luis Mendoza

lmendoza@cronica.com.ar

El debate para definir la situación del diputado Julio De Vido se focalizó ahora en las ausencias y las abstenciones a la hora de votar la exclusión del ex ministro kirchnerista, en una sesión especial que el oficialismo deberá pedir para el miércoles próximo.

En el interbloque de Cambiemos se ratificó la decisión de avanzar con la separación del legislador “por indignidad”, pero por los números ajustados que se plantean a priori para cumplir con el objetivo, el eje de la discusión derivó en la estrategia a desarrollar en las próximas 48 horas a fin de impedir las abstenciones.

“Estamos ante un caso en el que no se deben autorizar abstenciones”, argumentó el jefe de la bancada oficialista, Mario Negri, recordando que así se hizo en 2005 con Luis Patti, a instancias del kirchnerismo gobernante.

El diputado radical consideró que “cada legislador deberá ser responsable de lo que haga en el recinto cuando se vote la exclusión del diputado Julio De Vido”.

La normativa para separar a un miembro de la Cámara de Diputados establece que se deberá aprobar con los dos tercios de los presentes, por lo cual los que se abstengan terminarán por hacer más dificultosa la obtención de esa mayoría especial.

Desde el Frente Renovador, alineado con Cambiemos para expulsar al ex ministro, Sergio Massa también se sumó a la presión para que los bloques definan públicamente su postura. Pidió que “todos hagan pública su posición previo a la sesión”.

Comisión Por lo pronto, los diputados de los bloques que apuntan a la sanción a De Vido, buscarán firmar mañana el dictamen en ese sentido, en la continuidad de la reunión de la comisión de Asuntos Constitucionales, para después formalizar el pedido de sesión especial para el miércoles.

Esa fue la decisión que aprobó la semana pasada ese cuerpo legislativo presidido por el macrista Pablo Tonelli, a propuesta del diputado massista Juan Brügge, quien pidió además que se invite a De Vido para que haga su descargo.

La presencia del ex funcionario kirchnerista está más que en duda, tras su aseveración de defenderse “únicamente ante los jueces de la constitución”.

Calculos

Los referentes parlamentarios del oficialismo y de los bloques que lo acompañan para expulsar al diputado kirchnerista, procesado en cinco causas por la tragedia de Once y también por presuntos delitos en el ejercicio de su función como ministro de Planificación Federal, están preocupados porque los números están muy ajustados.

La posibilidad de que los diputados del Peronismo para la Victoria (Movimiento Evita), de Compromiso Federal de los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá y los del Frente de Izquierda se abstengan a la hora de la votación, puso en alerta máxima a los jefes de Cambiemos y el massismo.

Para colmo de males, en el fin de semana, el presidente de la bancada del Frente Cívico por Santiago, Cristian Oliva, fundamentó la negativa de su espacio, integrado por seis diputados, a sumarse a la expulsión de De Vido.

“Nuestro bloque no va a acompañar una exclusión de un diputado nacional, sea quien sea, que se pretenda aprobar en contra de un precepto constitucional”, señaló.

Alineado con el kirchnerismo en la última década, esa bancada podría tomar el atajo de plantear su negativa a votar la expulsión, pero ausentarse al momento de la votación, en un gesto hacia Cambiemos. Por su parte, el Bloque Justicialista, referenciado en los diputados Oscar Romero y Diego Bossio -alineado en la contienda electoral con Florencio Randazzo-, anticipó que se pronunciará a favor de la exclusión.

La semana pasada Randazzo planteó que De Vido debería pedir licencia sin goce de sueldo en la Cámara de Diputados, hasta tanto la Justicia se expida por las causas que se le siguen, pero el ex ministro le contestó a través de su cuenta de Twitter.

“Yo le pediría a Randazzo que no traicione a quien lo tuvo 8 años como ministro y además le ofreció ir en una lista”, en referencia a Cristina Fernández de Kirchner.

Mientras tanto, el kirchnerismo también trabaja para tener a todos sus diputados en las bancas, además de dar el debate en contra de la sanción a De Vido. Lo cierto es que si hubiera asistencia perfecta de los 257 diputados -circunstancia con muy pocos antecedentes-, se necesitarían 192 votos para expulsar a De Vido, pero en el oficialismo confían en las ausencias y en solidificar los más de 150 votos que dicen contar para la crucial sesión prevista en principio para el miércoles próximo.