Julia permanece internada desde hace dos semanas en la unidad coronaria del Hospital Central de Mendoza, después de que sufriera un paro cardíaco. Estuvo casi 30 minutos sin signos vitales, hasta que recibió ayuda.

Si bien ya respira sin ayuda mecánica, su estado neurológico no evolucionó: no tiene actividad cerebral, está en coma.

Julia había estado tomando durante ocho meses la llamada “nuez de la India” (Aleurites moluccanus), un producto con supuestas propiedades adelgazantes cuya comercialización está prohibida por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) precisamente por su peligrosidad.

“La paciente ingresó el 30 de junio pasado. La asistieron en su domicilio y no se sabía la causa. Ella estaba haciendo una dieta, sumado con otros problemas. En los análisis se detectó el descenso de los niveles de potasio en sangre”, explicó el subdirector del nosocomio, Jorge Pérez. “Llevaba ocho meses consumiendo eso”, agregó.

Fue su propia madre quien advirtió a los especialistas que la trataron respecto de la dieta que seguía. Y al mismo tiempo, advirtió que no sólo la mujer de 36 años la consumía: también lo hacía el resto de su familia. Los estudios posteriores confirmaron la intoxicación por nuez de la India.

¿Qué es la nuez de la India? La nuez de la India promete soluciones mágicas para adelgazar. A pesar de que se vende en herboristerías y a través de Internet, la Anmat prohíbe su comercialización. Lejos de adelgazar, lo que produce en realidad es una intoxicación grave que puede llevar incluso a la muerte.

“La inflamación que produce impide que el cuerpo se nutra: no es posible absorber nutrientes ni agua. Eso genera desde calambres hasta problemas cardíacos, que pueden derivar en muerte súbita porque se pierde potasio. Aumenta la pérdida de electrolitos. Es un grave problema decir que eso adelgaza”, indicó el titular de Toxicología de la provincia, Sergio Saracco.

En su lugar de origen, Indonesia, la semilla es utilizada para producir un aceite con el que se genera combustible y no se consume por su nivel de peligrosidad. Los especialistas advierten, entonces, respecto de la peligrosidad de estos productos y de la posibilidad de conseguirlos sin consejo ni aval médico que los respalde.

A esto se suma la popularidad que logró el producto gracias a su venta por Internet y al fenómeno del “boca a boca” en redes sociales. Julia, seguramente, se dejó llevar por publicidades o consejos engañosos. Hasta ese momento, ella había soportado los efectos secundarios -calambres y diarreas-, pero finalmente se descompensó. En tanto continua luchando por su vida.