El papa Francisco despojó "con sentencia definitiva" del estado clerical a monseñor Mauro Inzoli, encontrado culpable de abusar de niños de entre 12 y 16 años en diversas instituciones en Italia.

"La Congregación para la Doctrina de la Fe me ha comunicado la decisión tomada por el papa Francisco el 20 de mayo pasado, con sentencia definitiva, de despojar del estado clerical a don Mauro Inzoli", anunció esta mañana el Obispo de Crema, Daniele Gianotti.

Inzoli, de 67 años, fue condenado el año pasado a cuatro años y nueve meses de prisión por haber abusado de los chicos que tenía bajo su tutela en las estancias de verano e invierno, en la comunidad, en el hospital y en el confesionario durante sus tareas en el municipio del norte de Italia.

El sacerdote despojado, apodado "don Mercedes" por su gusto por los autos caros de la marca alemana, "no podrá ejercitar el ministerio sacerdotal ni presidir las celebraciones sacramentales, ni siquiera en forma privada" tras la decisión de Francisco, afirmó Gianotti en una carta que reproduce la web de la diócesis de Crema. 

Inzoli tuvo altos cargos en el grupo Comunión y Liberación, fundó el Banco de Alimentos y fue párroco durante 17 años de la iglesia de la Santísima Trinidad de la provincia de Cremona, donde el año pasado fue condenado a cuatro años y nueve meses de prisión por haber abusado de los chicos que tenía bajo su tutela en las estancias de verano e invierno, en la comunidad, en el hospital y en el confesionario.

Por esas denuncias, el año pasado Inzoli fue condenado además a pagar 25 mil euros a cinco víctimas de abusos que cometió. 

La decisión de Francisco confirmó una sentencia en la misma dirección tomada en 2012 por el organismo vaticano encargado de sancionar a los sacerdotes sospechados de abusos.

En una carta dirigida a obispos a fin de 2016, Francisco los había instado a mostrar "tolerancia cero" ante los casos de abuso sexual de menores por parte de miembros del clero. 

"Tomemos el coraje necesario para implementar todas las medidas necesarias y proteger en todo la vida de nuestros niños, para que tales crímenes no se repitan más. Asumamos clara y lealmente la consigna ’tolerancia cero’ en este asunto", animó el Pontífice, que el año pasado ya había aumentado las sanciones a os sacerdotes que encubrieran casos de abusos dentro de la iglesia a través de la carta con grado de decreto "Como una madre amorosa".

En la misiva del pasado 28 de diciembre, Francisco invitó a los obispos a escuchar "el llanto y el gemir de estos niños" y también de la Iglesia, que, dijo, "llora no sólo frente al dolor causado en sus hijos más pequeños, sino también porque conoce el pecado de algunos de sus miembros".

"El sufrimiento, la historia y el dolor de los menores que fueron abusados sexualmente por sacerdotes. Pecado que nos avergüenza. Personas que tenían a su cargo el cuidado de esos pequeños han destrozado su dignidad", lamentó Bergoglio.