Un bebé murió por deshidratación y malnutrición tras ser alimentado sólo con leche vegetal en Bélgica. Sus padres quedaron en libertad condicinal luego de ser condenados a seis meses de prisión exentos de cumplimiento. 

El niño falleció en el hospital el 6 de junio de 2014 cuando pesaba poco más de 4 kilos cuando tenía siete meses de edad.

Sus padres eran propietarios de una tienda de productos naturales y decidieron alimentar a su bebé con leche de avena, arroz, maíz o quinoa después de que médicos le diagnosticaran al niño intolerancia a la lactosa y alergía al gluten.

La sentencia manifesta que los padres alimentaron a su hijo de forma inapropiada sin consultar a ningún profesional de la salud causando su muerte sin pretenderlo.