Las ganas de una joven por ir a una fiesta, sumadas a su negligencia como madre, se cobraron la vida de sus dos pequeñas hijas. La estadounidense Amanda Hawkins, de 19 años, dejó a las pequeñas, de uno y dos, en su coche durante 15 horas, con una temperatura que superaba los 30 grados.

Cuando volvió, las criaturas ya habían muerto. El hecho ocurrió en el condado de Kerr, en Texas, donde la mujer participó de una celebración en la casa de un amigo, mientras las niñas quedaron encerradas en el auto, sin agua ni comida, en el considerado día más caluroso del año.

A medida que las horas pasaban, las chiquitas empezaron a llorar de manera desconsolada y ni siquiera las advertencias de los amigos lograron que Hawkins atendiera a sus hijas. Incluso, uno de los jóvenes que participó de la fiesta fue hasta el auto a dormir y no prestó atención a las necesidades de las pequeñas.


Sin vuelta atrás


Al regresar, las pequeñas Brynn, de un año, y Addyson, de dos, ya estaban inconscientes. Sin embargo, antes de llevarlas a un centro médico, la madre primero fue hasta su casa para bañarlas y cambiarles la ropa. Luego, las hizo revisar.

Fue entonces que, como los médicos no lograron salvarlas, llegó el momento de las declaraciones y Hawkins primero manifestó que sus hijitas se habían desmayado tras oler unas flores en el parque, que podrían tener algún componente venenoso.

No obstante, no logró sostener la mentira, confesó la verdad y fue detenida. "Es el caso más horrible de negligencia infantil que he visto en mis 37 años de trabajo", comentó el sheriff de Kerr, Rusty Hierholzer.