Por Alicia Barrios
Enviada especial a El Vaticano 

La frase dio la vuelta al mundo y abrió los ojos a una realidad negada. Todos los días les dedica parte de sus homilías. Así no dejó de ser jamás, esté donde esté, durante estos cuatro años. La gente se fue sensibilizando, abriendo, acercando. La vida pega la vuelta y a cada uno de ellos, que soportaron hambre, frío, maltrato, ninguneo, Dios les abrió las puertas del paraíso.

Francisco, como un hombre común y silvestre, fue pensando en las necesidades de ellos desde sí mismo. El primer paso fue repartir mate cocido caliente en esas noches congeladas de temperaturas bajo cero. Acá en Roma nadie tenía idea de la importancia de esa infusión caliente que te entibia la sangre. De inmediato, el baño digno, público, cerca de los puntos ciudadanos donde están ellos, con personal que los mantiene limpios. Impecables. Luego la peluquería, barbería, para cortarse el pelo, afeitarse. La comida siempre en el convento de Santo Spirito, en las hermanas de Madre Teresa.

La frutilla del postre

Eso de lo que todos hablan en Roma es el lavadero de Francisco. En San Egidio, recicló un hospital y abrió las puertas de par en par para los marginales, los inmigrantes. ¿Que se instaló ahí? Un "laverrap" para todos. Cada uno lleva su muda de ropa, programa la máquina, la retira y la seca. Los marginales en Roma huelen a recién bañados.

Obras son amores y no buenas razones. Francisco es la bandera de los pobres.
Entre la multiplicidad de amigos en el corazón de Francisco que fui haciendo a su lado por el mundo, sin duda, los polacos que viven en los umbrales de la sala de prensa de la Santa Sede están entre mis favoritos. El Día del Periodista, me senté junto a ellos para compartir un tiempo nuestro. Oírlos, contarles. Son un relato callejero espontáneo, apasionante.

En un momento, Christopher, con los ojos empapados de llanto, llevó la voz cantante. Me dijo que les emocionaba que no sintiera vergüenza de mostrarlos a ellos como mis amigos, porque no son pocos los cardenales que se avergüenzan y "‘son tutti ladri, Francesco e un santo".

Mi tiempo de recreo terminó en el instante en que Fedor me alcanzaba un trago de vodka para brindar. Rehusé gentilmente. Nos despedimos en el preciso momento en que se cayó el sol y despertó la luna. En un momento íntimo, pensé: "Federico Fellini, quien tanto amó a Roma, desde algún lugar del cielo nos debe estar filmando".

"Un minuto por la paz"
Con motivo de recordar el encuentro que mantuvo hace tres años con los presidentes de Palestina e Israel, Francisco convocó a realizar un minuto por la paz en el mundo. "Este jueves a las 13, se renueva en diversos países la iniciativa "Un minuto por la paz, es decir, un pequeño momento de oración en el aniversario del encuentro en el Vaticano entre el difunto presidente israelí Shimon Peres, el presidente palestino Mahmoud Abbas y yo", dijo el Pontífice al cierre de la audiencia general de los miércoles, presenciada por miles de personas en la Plaza de San Pedro. "En nuestro tiempo es muy urgente rezar por la paz", agregó. Así, el Papa recordará el encuentro en los jardines de la Santa Sede realizado el 8 de junio de 2014, en el que los tres líderes plantaron un olivo y elevaron una plegaria por la paz.