Por Florencia Bombini 

@florbombini 

El frío es uno de los peores enemigos de las personas que están en situación de calle, que apenas intentan desafiarlo con humildes cartones que encuentran en la vía pública pero que no son suficientes para contrarrestar estos meses de bajas temperaturas.

Sobre todo, esta problemática afecta a las familias que se han instalado con niños menores, por causa de fuerza mayor. Sin embargo, hay almas solidarias que buscan tenderle una mano a la gente que más necesita, a través de un plato de comida caliente o de una frazada para que puedan pasar la noche de la mejor manera posible.

Es el caso de la organización social Esperanza de La Boca, que está conformada por el cuartel de bomberos voluntarios del barrio porteño de Barracas, el comedor que lleva el mismo nombre y un centro de primera infancia conocido como "Alicia en el país de las maravillas".


De esta manera, la ayuda para los que menos tienen se extiende durante todo el día. Comienza a la mañana en la guardería que alberga a 250 niños que van desde los 45 días hasta los tres años y que funciona de 8.15 a 16.15. Por la tarde/noche, la solidaridad se traslada al comedor donde se sirve la comida de 18 a 20 para gente en situación de calle.

Y a partir de las 21, el camión de bomberos sale a recorrer la zona que se extiende desde Barracas hasta La Boca y Constitución, que es justamente donde está la mayor concentración de personas.


Hacen 150 porciones


Lidia López, presidente del cuartel y coordinadora de la asociación, es una de las piezas fundamentales para llevar adelante este proyecto. En relación con el recorrido que se realiza por ese sector de la ciudad, la mujer explicó que "hacemos 150 porciones para las personas que están en situación de calle y también les damos mantas, frazadas, juguetes y ropa que la gente va donando tanto al cuartel como al comedor".

Además, sostuvo que el circuito también tiene una parada en el Hospital de Niños "para todos aquellos que están esperando en la guardia desde hace varias horas". Si bien el comedor funciona a diario, el recorrido, actualmente, se está realizando día por medio.

A su vez, señaló que la estación de Constitución es "uno de los principales puntos de encuentro donde todo el tiempo se ven caras nuevas. Todos los años hay un incremento de gente en la calle". Lidia realiza el recorrido acompañada por la dotación de bomberos voluntarios, entre los que se destaca la presencia de Damián Córdoba, un joven de 31 años, que además de su actividad laboral, colabora en el comedor "sirviendo la comida o lavando" y luego se suma al trayecto nocturno.