Mientras el peronismo bonaerense se reagrupa con el impulso de sus intendentes, el oficialismo demostró su poder de convocatoria ayer, en Lanús, donde cerca de 60 jefes comunales de Cambiemos dijeron presente para un cónclave que tuvo varios condimentos.

Dos apariciones del Ejecutivo bonaerense marcaron una fuerte línea política: el encargado del discurso de apertura fue nada menos que el vicegobernador Daniel Salvador, en momentos en que la UCR reclama protagonismo; al mismo tiempo, la voz cantante de la reunión la llevó el ministro de gobierno, Joaquín De la Torre.

Entre promesas de obras públicas para todos y mensajes sobre cómo encarar el año electoral, hubo también varios retos.

La obsesión de la gobernadora, avanzar con la infraestructura de cada distrito, no podía faltar en los discursos. El flamante ministro del área, Roberto Gigante, repasó la modalidad en la que trabajarán con los intendentes. El mandato, en esta línea, fue evitar cualquier nueva demora. "Hay que avanzar. Lo que estaba proyectado se tiene que hacer. Este es el año", ordenaron.

En esa línea se manifestó Pablo Petrecca, intendente de Junín: "Hicimos un balance de 2016 y comenzamos a proyectar todo lo bueno que haremos en 2017, especialmente en cuanto a las obras que están en ejecución y que están por comenzar".

Según pudo saber "Crónica", también hubo varios minutos de diálogo partidario. Por un lado, se reclamó que los intendentes avancen en la conformación local de las mesas de Cambiemos, anunciadas en octubre de 2015, pero con poca materialización.

Además, De la Torre fue el encargado de "retar" a los cerca de 10 intendentes que aún no lograron aprobar sus presupuestos. "Es hora de pedir ayuda. Si ustedes no pueden, o se traban, me avisan. Yo puedo sentarme y hablar con la oposición y dar una mano", les explicó, según recrearon diversos participantes a este diario.

También ofrecieron su "ayuda" los alcaldes más experimentados, buscando acompañar los primeros pasos de sus colegas.