En abril del 2015, la chica había ingresado a Dentsu, principal agencia de publicidad de Japón. Allí cumplía sus labores que en ocasiones llegaban a superar las 105 horas extra al mes.

Su madre reveló que la empresa la obligaba a anotar menos horas de las trabajadas en realidad. Sus redes sociales revelan que su actividad llegaba algunos días a completar 20 horas diarias.

Matsuri, graduada de la Universidad de Tokio, se suicidó la Navidad del 2015. Saltó al vacío del balcón de la habitación que ocupaba en una residencia de la propia compañía. En el marco de la investigacion se encontró una nota dirigida a su madre: "Eres la mejor mamá del mundo. ¿Pero por qué todo debe ser tan difícil?"

Las autoridades niponas concluyeron que la muerte de la joven se produjo producto del exceso de trabajo, y además declararon que la firma incumplió leyes laborales y por tanto tiene responsabilidad legal en el desenlace.

Tadashi Ishii, presidente de Dentsu, admitió que muchos de sus empleados laboran más de 80 horas al mes, asumió su responsabilidad en el hecho y ofreció disculpas.

En el país asiático este tipo de sucesos representan un problema de tal magnitud que existe un término específico para describirlos: "karoshi". En la sociedad japonesa se valoran profundamente estilos de vida con dedicación extrema al empleo.