Por María Helena Ripetta
mhripetta@cronica.com.ar

Ante la desaparición de un menor de edad, hay que hacer la denuncia lo más rápido posible al 911 o en la comisaría de la zona. Esta debe tomarse de manera inmediata, no hay que esperar plazos y, cuanto más rápido se actúe, menos riesgos corren los chicos de que por algún motivo estén fuera de casa.
La comisaría debe avisar al fiscal de turno y al Consejo de los Niños, Niñas y Adolescentes.

Se da intervención también a las divisiones de la Policía Federal de Delitos Contra Menores y Búsquedas de Personas. Se envía nota con los datos y foto a Migraciones, Gendarmería y Prefectura para que estén atentos en los pasos fronterizos.

Se alerta a los hospitales por si los niños llegan allí y al SAME por si hay alguna urgencia.

Si el fiscal así lo requiere, más como en el caso de Mailén Ramírez, donde en principio había una denuncia por rapto, se intervienen los teléfonos y puede pedirse la colaboración de los servicios de inteligencia.

Mientras, se investigan las cámaras de seguridad en la zona donde por última vez fue vista la víctima.

Según los investigadores, las primeras horas son fundamentales, después se corren riesgos de que hayan logrado sacarlos del país o que hayan sido agredidos.

Más allá de los motivos, cuando un menor se ausenta de su casa, se deben activar los protocolos de búsqueda. Un chico solo en la calle está en riesgo.

Es cierto que, según las estadísticas, la mayoría lo hace de manera voluntaria, por una pelea con los padres, o por seguir a quien creen el amor de su vida, pero también hay situaciones en que un adulto abusador se aprovecha de la vulnerabilidad de un niño, donde niños son secuestrados por redes de tratas de personas, otros que terminan asesinados, niños de los que no se sabe nunca más nada como si se los hubiera tragado la tierra.

Un chico no puede estar lejos de su casa y, si en su casa es maltratado, debe intervenir la Justicia, pero antes los chicos deben aparecer y, para esto, ser buscados.

Es cierto que, lamentablemente, hay algunos adolescentes que buscan sus cinco segundos de fama en los medios, pero esto no debe desvirtuar el eje de que las búsquedas se tienen que activar.

Claro que también hay que hablar con los chicos de lo que genera una "travesura" como esta, además de la angustia familiar, se desencadena un dispositivo de búsqueda que implica el movimiento de muchos recursos humanos y económicos.

Además de los organismos sociales, están las asociaciones civiles como Missing Children y Red Solidaria, liderada por Juan Carr, que se ponen al hombro las campañas de difusión no sólo en los medios, sino también viralizando las fotos en las redes sociales, que se han convertido en una gran herramienta de búsqueda.

No importa por qué un niño o niña está fuera de su casa, lo relevante es hacer la denuncia y que los protocolos de búsqueda se apliquen de inmediato. Un menor que está desaparecido está en riesgo y hay que hallarlo.