Por Roberto Di Sandro
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Desde Monte Grande, adonde irá el Presidente en las próximas horas, se aguardan nuevas medidas que tiendan a superar los problemas sociales. Buscando mayores acercamientos con los sectores polémicos para establecer resortes que eviten paros individuales o generales, el gobierno en la mesa del diálogo asienta su mayor consolidación teniendo en cuenta que hay caminos abiertos para darles ese bono de 2.000 pesos, primero a los privados y luego a los sectores públicos.

Respecto de estos últimos, a través de sus gobernadores, intendentes y demás espacios oficiales, se insiste en señalar que no hay plata para cumplir con el pedido del Poder Ejecutivo. Macri recibe en estas últimas horas a todos. No se ve, porque se busca una reserva total y de allí que se hace difícil obtener una información más amplia.

Pero, por ejemplo, la provincia de Buenos Aires dice que “no” al requerimiento y otros distritos de la patria también expresan su negativa. Pero surgió una provincia que rompió todas las expectativas: La Pampa. Su gobernador hizo llegar al Presidente la decisión de pagar un bono de 5.000 pesos.

Carlos Verna, que desde un primer momento se desligó del gobierno de la ex Presidenta, exteriorizando su peronismo auténtico “de la primera hora”, informó que dará esa suma “porque es necesario” y lo asentó en la prolijidad que tiene su provincia para poder cumplirlo. Incluso giró una ocurrencia hacia Macri. Le dijo: “Pagamos más que el Presidente”.

Como siempre ocurre, Olivos volvió a ser escenario de altos encuentros reservados o no. Se admitió una vez más en los contactos, que se suceden sin solución de continuidad, que la inflación ha descendido, “pero no cabe duda de que también se redujo el consumo porque no hay poder adquisitivo”, según la voz escuchada en ámbitos, tantos oficiales como privados. Se está hablando mucho de paritarias, pero también está preocupando la amenaza de paros dispuestos por las dos CTA y agrupaciones sociales. En tanto, las tres CGT unificadas por un triunvirato mantienen el diálogo, pero siempre a la expectativa de presentaciones ya formuladas y que aún no se han cumplimentado.

“Lo que habrás visto”.

Al iniciar la habitual descripción de esta sección, cumplo 69 años en la Casa Rosada. Han pasado muchas cosas: tremendas, insólitas, regulares, malas y buenas. Es decir, pasó de todo. Vi de todo. Hasta ahora desfilaron ante los ojos de este cronista 27 presidentes (sí, lee bien, 27 presidentes). Entre militares y civiles. Ingresé al Palacio del Poder, aquí en Balcarce 50, un 29 de octubre de 1947. Desfilaron después, ante el que escribe, diferentes generaciones de periodistas, los siguientes presidentes: Perón (dos veces: de 1946 a 1952 y de este año hasta el ‘55, en que fue derrocado”.

Le siguieron: Lonardi, general; Aramburu, general; Frondizi, civil, lo derrocaron; José María Guido, civil; Illia, civil. Lo derrocaron y asumió Onganía, general; Levingston, general; Lanusse, general. Llamó a elecciones y ganó Cámpora, civil. Después Lastiri y enseguida Juan Perón, por tercera vez. Triunfó como nunca nadie: con el 62 por ciento. El viejo líder estaba enfermo y aguantó un año en medio de todo tipo de conflictos y violencias. Murió en julio de 1974 y lo sucedió su mujer: María Estela Martínez de Perón. La llamaban Isabelita. Fue derrocada por un golpe militar cruento. Se inició la era más oscura de la historia argentina.

La presidió un general: Jorge Rafael Videla. Se fueron sucediendo: Roberto Viola; Leopoldo Fortunato Galtieri (guerra de las Malvinas) y Reynaldo Bignone, quien llamó a elecciones y volvió la democracia con la victoria de Raúl Alfonsín, un gran político argentino del radicalismo.

No llegó a los seis años y se fue antes. Lo siguió Carlos Saúl Menem, quien fue reelecto. Lo sucedió Fernando de la Rúa. Días aciagos vivió el país hasta que debió renunciar. Aquí se produjo lo insólito: en una semana y pico hubo cuatro presidentes a saber: Rodríguez Saá, Puertas, Camaño y volvió por horas Puertas y finalmente se instaló Eduardo Duhalde. Permaneció un tiempo y logró superar problemas urgentes de carácter económico.

Buscó un reemplazante suyo para la primera magistratura. Surgió Néstor Kirchner, un gobernador de Santa Cruz que, a pesar de perder una elección con Carlos Menem, asumió la presidencia porque el riojano abandonó. Entraba entonces el mandatario número 25 a los ojos de este cronista. Cumplió su mandato y se lo dejó a su esposa, quien triunfó en elecciones. Un nuevo número presidencial se sumaba a nuestra libreta histórica. Cristina Fernández de Kirchner cumplió una nueva gestión constitucional y fue reelecta.

Luego le llegó el turno a un ingeniero, Mauricio Macri, que dejaba la jefatura de la ciudad. De esta manera el presidente 27 comenzaba su tarea. Casi setenta años y la vista puesta ahora en este hombre para ver qué hacer.

En el medio, momentos buenos, bombardeos, violencias, cambios, regímenes constitucionales derrumbados por el golpe de Estado. Todo lo imaginable e inimaginable.

En el libro “A mí no me lo contaron” están todos los detalles. Enrique Bugatti periodista, poeta y amigo, que siempre estará en nuestro recuerdo, junto a Juan María Coria, escribió una milonga dedicada a quien está tecleando este espacio. Se llama “Lo que habrás visto Di Sandro”. La voz de Jorge Vidal, también de gira por alguna nube, le da un tono especial. Aquí estamos firmes, todavía, por un medio que tiene bien ganado su slogan: “Siempre junto al pueblo”.

Indignación.

Están cruzando un río para ir al colegio. Esto ocurre en Chafariz, Misiones, donde los chicos deben ir nadando para cubrir sus clases. Hace cinco años que pidieron la construcción de un puente y nadie les hizo caso. Dicen que en Olivos Macri puso el grito en el cielo ante la falta absoluta de humanidad existente en aquellos lares y pidió un rápido informe a las autoridades pertinentes para que se logre una solución a esta barbaridad. Ya acuden allí representantes de los sectores del Ministerio de Educación Nacional.

Un radical “cambiado”.

Alguna vez fue ministro del Interior de Alfonsín y también intendente de la ciudad de Buenos Aires. Tiene palabra clara y precisa y busca la manera de evitar los enfrentamientos. Estuvo hace pocas horas con el Presidente. En Olivos hablaron largo y tendido. Tras eso, “poniendo sobre la mesa todo lo que hace falta”, así lo calificaron voces informantes Macri lo apuntó para un cargo. Así es: ahora don Facundo Suárez Lastra, de quien se trata, se suma a Cambiemos. Es titular de la flamante Comisión Consultiva del Área Metropolitana de Buenos Aires. El hombre es muy estricto y algo muy especial en él: nunca se niega a la consulta periodística.

Inquietud.

Se conoció una entrevista en las últimas horas de Macri con el ministro de Ciencia, Lino Barañao. Este funcionario es la única figura del gobierno anterior que continuó en su cargo por decisión directa del jefe de Estado. Ahora la cosa parece inquietarse porque corrió la versión de un recorte al presupuesto de los científicos. Estos hicieron una manifestación el otro día frente al Congreso y de allí la entrevista de referencia. Parece que no habrá ningún recorte porque el propio Macri habló con el núcleo de los afectados para debilitar la preocupación. Incluso los corrillos mencionaban la posibilidad de que Barañao podría alejarse del cargo. La versión se detuvo. En siete días volvemos. Chau.