Mauricio Macri partió este jueves al mediodía desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, en un vuelo de línea de la compañía Alitalia, acompañado por la canciller Susana Malcorra; el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo; el secretario de Culto, Santiago de Estrada y el vocero presidencial Iván Pavlovsky.

“Rumbo a Roma para encontrarnos con Su Santidad el Papa Francisco y participar en la ceremonia de canonización del Cura Brochero”, expresó el mandatario desde su cuenta de Twitter, donde difundió también dos fotografías sacadas dentro del avión junto a su esposa, Juliana Awada.

La delegación presidencial llegará a Roma el viernes a la madrugada, y horas más tarde el presidente tiene previsto participar de un encuentro de la FAO (organismo de la ONU dedicado a la alimentación y la pobreza).

El encuentro con el Sumo Pontífice será el sábado a las 10,30 hora de Roma (las 5.30 de la Argentina ) en el estudio anexo al complejo del Aula Pablo VI y es esperado con mucha expectativa por el gobierno de Macri, después de una primera audiencia que tuvo lugar en febrero de este año pero que desató una serie de especulaciones sobre cierta frialdad de Francisco por la corta duración -apenas 20 minutos- y pocas sonrisas durante el encuentro.

En esta oportunidad, Macri llega al Vaticano a su reunión con Francisco en medio de un clima de tensión social por la situación económica, pero que el Gobierno busca atenuar con la difusión de datos oficiales del INDEC por primera vez en varios años que confirmaron encuestas de la UCA sobre un aumento de la pobreza en la Argentina que llega al 32,2 por ciento y con el reciente acuerdo con la CGT unificada para paliar la crisis de los asalariados con un bono de fin de año y la convocatoria a una mesa de diálogo tripartita entre empresarios, gremios y el Estado.

En la audiencia con el Papa, Macri asistirá acompañado por su esposa y la hija de ambos, Antonia (5), además de Agustina (33), hija mayor del presidente de un matrimonio anterior con Ivonne Bordeu, y Valentina (13), que la primera dama tuvo con el conde belga Bruno Barbier.

La invitación de parte del Papa a Macri incluyó a toda la familia ensamblada del Presidente con las hijas de matrimonios anteriores, en medio de una estrategia de Francisco de flexibilizar las posiciones de la Iglesia a situaciones antes no aceptadas para la concepción de familia, como el divorcio.

Completará la comitiva el embajador argentino ante la Santa Sede, Rogelio Pfirter, aunque en esta oportunidad no habrá acceso a la prensa.

Más tarde, Macri convocó a un encuentro en el Hotel Gran Meliá de Roma, a todos los embajadores argentinos destinados ante los países miembros de la Unión Europea y de Noruega, Suiza, Rusia, Serbia, Ucrania, Turquía, la Santa Sede y los organismos internacionales con sede en Europa.

La actividad oficial de Macri en Italia continuará el sábado por la noche en la ciudad de Florencia, cuando asistirá, junto a su esposa a una cena que ofrecerá en su honor el primer ministro de Italia, Matteo Renzi.

El domingo Macri asistirá en la Santa Sede a la misa en la que será canonizado el cura Brochero junto a otros seis beatos, cuyo comienzo está previsto a las 10.15.

A las 21.45, el primer mandatario abordará en el aeropuerto internacional de Fiumicino, en la ciudad de Roma, el vuelo de regreso a Buenos Aires, adonde llegará el lunes a las 6.40.