¿Quién conduce?

Sin voz de mando, cada decisión naufraga en un mar de internas.

En ese marco, el Triunvirato, integrado por Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, buscará esta semana su primera definición de identidad propia, cuando el viernes celebre el comité confederal. A lo largo de las últimas semanas, mantuvieron encuentros con dirigentes peronistas, la Iglesia y movimientos sociales, como antesala de un paro que hoy está más en duda que nunca. ¿Qué cambió?

Un sinfín de problemas agita la interna del Triunvirato, que aún debate su identidad. La lluvia de reuniones y declaraciones de los dirigentes, que, además de los trabajadores, ahora buscan representar a todos estos otros grupos, se sumó a la cada vez mayor presión oficial para frenar una medida de fuerza tan contundente. Los tres secretarios generales saben que la detención de Omar "Caballo" Suárez, ex dirigente del SOMU, si bien estuvo justificada, fue un mensaje directo hacia la sede de Azopardo.

También saben que, pese a haber sido ungidos como conductores del nuevo tiempo, conviven con viejos popes como Luis Barrionuevo y Hugo Moyano, quienes no ven con buenos ojos un paro que los aleje del diálogo con el gobierno de Macri.

El flamante Triunvirato podría resignar la mejor forma de conseguir legitimidad frente a los trabajadores. Las bases reclaman un paro tras los despidos, las suspensiones y promesas, como la eliminación del impuesto a las Ganancias, incumplidas.

A cambio, mantendrían un diálogo con el gobierno, que no controlan directamente, sino mediante interlocutores que velan por sus propios intereses.

"El Triunvirato va a ser como los directores técnicos del fútbol", explicó hace poco Juan Carlos Schmid. "Si el equipo gana, el técnico no se toca. Pero si no...".

El primer partido, parece, no los tiene sumando puntos en el campeonato.