El accidente tuvo lugar a las 11 y 30 de la mañana (hora local), durante un caluroso día de verano boreal, en una zona campestre, rodeada por plantaciones de olivos, ubicada entre las localidades de Andria y Corato, al norte de Bari.

Al momento, se registraron 23 fallecidos, en tanto hay decenas de heridos, mientras que según informaron fuentes medicas, varios de ellos de gravedad. Todo ocurrió durante una colisión frontal entre dos trenes que transportaban cuatro vagones cada, los cuales se desplazaban por la misma línea, de vía única.

Las primeras imágenes difundida por los bomberos de Bari, y mas tarde los registros de televisión, mostraron que quedaron varios vagones de ambos trenes destrozados y abollados por la fuerza del impacto, mas otros descarrilados y con restos desparramados entre los olivos.

En el lugar de los hechos, Luca Cari, portavoz de los bomberos manisfestó que "estamos trabajando con decenas de equipos de rescate para abrir los vagones”, y agregó que habían salvado a un niño de entre los restos. En otras declaraciones sostuvo que “el rescate es complicado porque (el fatal accidente) ocurrió en medio del campo".

Palabra de las autoridades
El primer ministro, Matteo Renzi prometió investigar las razones de la tragedia, al tiempo que aseguró: "No vamos a detenernos hasta que no se haga total luz. Ahora es el momento de lágrimas y de recuperar en primer lugar las víctimas y los heridos”.

"Parece como si se hubiera estrellado un avión”, expresó el alcalde de Corato, Massimo Mazzilli, tras notificarse de semenjante tragedia.