A sus tan solo 20 años, Joaquín Badoza se recibió de abogado en la Universidad Nacional de La Plata, a la cual concurrió dos años para desarrollar una carrera universitaria brillante, que logró culminar gracias a un esfuerzo notable por superarse día a día, una voluntad por aprender inconmensurable y una capacidad admirable.

Sin embargo, a pesar de semejante logro, el joven no se conforma y sueña con ser presidente de la Suprema Corte de la Nación, mientras planea comenzar sus estudios en Ciencias Económicas.

“Siempre quise ser abogado, creo que por mi personalidad, porque nunca me gustó quedarme callado sino discutir para llegar a un acuerdo”, argumentó a Crónica Joaquín, respecto de su anhelo que desde muy pequeño lo volcó hacia el ámbito del Derecho.

Un afán que lo llevó a inscribirse a la Universidad Nacional de La Plata, cursando allí por cuatrimestre no menos de diez materias, entre cursadas libres y regulares, llegando a alcanzar un total de dieciséis en 2015, mientras que en su último período cuatrimestral aprobó once.

Un excelente desempeño universitario que se caracteriza por estudiar no más de tres horas, “siempre tuve facilidad para retener conocimiento, incluso ya con escuchar a los profesores”, acostado en su cama durante las noches “porque estaba solo. El resto de mi familia dormía y no me distraía”, detalló Joaquín.

Un siete en Finanzas y Derecho Penal le permitió a Badoza convertirse en abogado, una profesión que él mismo ya planea desempeñarla “siempre con diálogo porque veo que hoy muchas cuestiones se resuelven con un juicio cuando se podrían solucionar previamente con diálogo”.

Justamente bajo esa premisa, Joaquín anhela llegar a los 30 años a la Suprema Corte, a la cual espera presidir algún día. En este sentido, el joven platense reconoció que “me gustaría por lo que representa la institución y por el desafío que implica estar en la Corte. Creo que podría darle una visión más fresca, porque hoy veo que los jueces discuten muchas cosas, tratando de imponer su teoría y se dejan de lado las problemáticas sociales”.

Por si fuera poco, mientras aprovecha los días posteriores a su logro para recuperar las horas de sueño empleadas en el estudio, el flamante abogado se prepara para iniciar otra carrera universitaria: Ciencias Económicas. Al respecto, Joaquín aseguró que “no soy muy bueno en economía y me gustaría aprender, además me ayudaría en mi profesión”.